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Lucas el evangelio del salvador “El precursor del salvador”

LUCAS EL EVANGELIO DEL SALVADOR

EL PRECURSOR DEL SALVADOR

 

INTRODUCCIÓN

Juan el bautista, es un personaje bastante particular en la historia de la redención. El anunció la venida del Señor y fue un profeta poderoso en las manos de Dios. Fue un hombre que confrontó la decadencia moral y espiritual de la sociedad de su época, pero también llevo a la sociedad de su época mediante su predicación al conocimiento de Jesucristo: El Salvador, El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

 

Texto: Lucas 7:18-35

Tema: Las palabras de Jesús con respecto a la persona y ministerio de Juan el Bautista.

 

Desarrollo

En este encuentro de Jesús con los discípulos de Juan el Bautista hay tres momentos, que por lo  menos para Lucas fueron muy importantes y por consiguiente lo son para nosotros como cristianos contemporáneos.

 

  1. Dichoso el que no tropieza por causa mía. Vv. 18-23
  • Esta frase del presente subtitulo, es parte de la respuesta a la pregunta de Juan el Bautista. Los discípulos de Juan el Bautista habrían estado al tanto del ministerio de Jesús. Es importante recordar que Juan está preso y no ha tenido mucho contacto con el mundo exterior. Sin embargo sus discípulos lo han mantenido al tanto de todas las cosas.
  • Por medio de dos de ellos, Juan el Bautista manda a preguntar a Jesús, si él era el Mesías que había de venir o debían esperar a otro. La pregunta de Juan, tiene evidentemente un tono de duda. La razón de esta presunta duda, obedece al hecho de la naturaleza del ministerio de Jesús y lógicamente al de Juan (como se aclara más adelante en los vv. 33-35)
  • Es absolutamente claro que Juan era el profeta anunciado por Isaías, en 40:3 Voz de uno que clama en el desierto preparen el camino del Señor. Y es absolutamente claro que Juan, siendo el profeta que era conocía las profecías acerca del Mesías. Es importante recordar aquí que los judíos esperaban un Mesías político que los rescatara de la opresión del Imperio Romano. Es probable que debido a esto Juan pidiera este tipo de confirmación. Para muchos es impensable que un profeta como Juan haya albergado dudas con respecto a Jesús y su misión como Mesías de Israel. Pero  no es algo fuera de lógica en razón del clima político y religioso de la época. Pero también por la respuesta de Jesús más adelante en el versículo 23.
  • Una vez que los discípulos le hacen la pregunta a Jesús, procede a sanar a muchos enfermos, expulsar demonios y devolverle la vista a los ciegos. Y es esa la respuesta que envía a Juan con sus dos discípulos. Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas.
  • La respuesta de Jesús es una escenificación de la profecía en el libro de Isaías: 29:18,19 y 35:5-6. Jesús confirmó a Juan su mesiazgo realizando lo que se profetizó en el libro de Isaías acerca de Él.
  • Y finaliza su mensaje con la frase del título de este primer momento de la historia. Dichoso el que no tropieza por causa mía.
  • Esto ¿como aplica a nosotros? A pesar de que muchos en Israel podían observar los milagros y maravillas hechos por Jesús, muchos también se negaban a creer y otros dudaban. Para nosotros, puede no ser diferente. A pesar de que contamos con un testimonio absolutamente confiable en la Palabra de Dios, la duda puede asomar. Enfrentamos una época de escepticismo y mucha duda con respecto a Jesús, su historicidad, sus  milagros, sus enseñanzas etc.  Muchos han acusado a la iglesia de haber inventado a Jesús para tener control de las masas. Muchos otros se han dedicado a desmontar el mito de Jesús y demostrar que no son  más que charadas de la iglesia y nada más que fábulas.
  • Las palabras de Jesús, resuenan de nuevo Dichoso el que no tropieza por causa mía.
  1. Uno más que profeta: Lo que dijo Jesús de Juan el Bautista. Vv. 24-30
  • Cuando se fueron los mensajeros de Juan el Bautista; Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan. Jesús realiza una serie de preguntas a las personas a las que se dirige: ¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Juan no era un débil mensajero que se tambaleara ante la presión de las opiniones humanas sino que era un verdadero profeta.
  • Nada era más corriente a orillas del Jordán que un junco que se doblara por la fuerza del viento. Era una frase proverbial que indicaba las cosas normales. Puede querer decir que la gente no fue al desierto para ver algo vulgar y corriente. (b) Puede querer decir algo vacilante. Juan no era un hombre que se plegara ante las circunstancias o los poderosos de este mundo como un junco, sino inamovible como un árbol recio y fuerte. (Barclay)
  • Jesús prosigue con las preguntas ¿A un hombre vestido con ropa fina? Jesús responde insofacto. Claro que no! Pues los que se visten ostentosamente y llevan una vida de lujo están en los palacios reales.
  • Entonces, ¿Qué salieron a ver? Continúa Jesús ¿A un profeta? Si, les digo y mas que profeta. La disertación de Jesús respecto a Juan es impresionante. Era más que un profeta, era el precursor del Mesías, del Salvador de Israel. Jesús cita una profecía de Malaquías 3:1, donde se describe la labor de Juan el Bautista.
  • Los judíos esperaban que apareciera un gran profeta del pasado, Elías, para preparar el camino y anunciar la llegada del Rey ungido de Dios (Malaquías 4:5). Juan fue ese heraldo del Altísimo. Jesús le coloca por encima de todas las grandes figuras de la historia de Israel y del mundo, entre los que se encuentran hombres como Abraham y Moisés, que los judíos consideraban insuperables y aun incomparables.
  • En cuanto al comentario de que en el Reino de Dios, el más pequeño sería más grande que el más grande de los profetas, da a conocer los enormes privilegios de aquellos que son parte en el Reino de Dios, por haber recibido la buena noticia de la cruz y la sangre de Cristo a su favor ¡Qué enorme privilegio es ser cristiano!
  • Para este momento es importante reflexionar, al observar y leer lo que Jesús pensaba de Juan el Bautista, con respecto al tipo de heraldos que somos quienes anunciamos a Jesús en estos tiempos. Es evidente que el ministerio de Juan el Bautista estaba enfocado en Jesús y en preparar su camino. Nunca desistió de su tarea, ni modificó su llamado. De alguna forma al esperar la segunda venida de Cristo quienes lo predicamos cada domingo, debemos preparar el camino del Señor y hacerle sendas derechas. Nuestro trabajo no corresponde a agendas personales o a ministerios privados. Nuestra tarea, en los pulpitos debe ser anunciar al Mesías.
  • Al oír estas palabras de Jesús, todo el pueblo y hasta los recaudadores de impuestos reconocieron que el camino de Dios era justo y fueron bautizados por Juan. Sin embargo los fariseos y los expertos en la ley no se hicieron bautizar por Juan rechazando así el propósito de Dios respecto a ellos.
  • Los fariseos y los expertos en la ley que tenían en su haber como guardianes de la Palabra de Dios, la posibilidad de arrepentirse y ponerse en los caminos de Dios conforme a su propósito, lo rechazaron de forma tajante y obstinada. La religiosidad oscurece el entendimiento y endurece el corazón. Esta es una prueba evidente de que la gracia de Dios puede ser resistida por causa de la maldad del corazón humano.

Finalmente Jesús observa:

  1. ¿Con que puedo comparar a la gente de esta generación? Vv. 31-35
  • Las preguntas de Jesús guardan relación con la respuesta de la gente tanto al ministerio de Jesús como al ministerio de Juan el Bautista.
  • Jesús les dice y concretamente a los fariseos y expertos en la ley, quienes directamente criticaban tanto a Jesús como a Juan, buscando una excusa para acusarlos de alguna falta o delito y sacarlos del camino.
  • Jesús los compara con niños sentados en la plaza, malhumorados que se queja porque los demás se niegan a participar de los juegos que ellos proponen. Jesús cuestiona su terca inmadurez y obstinación.
  • Por un lado acusaban a Juan el Bautista de tener un demonio solo porque no comía pan ni bebía vino. Juan era un asceta muy radical, no solo en su modo de vivir sino en su mensaje. Por el otro lado acusaban a Jesús de ser un “glotón y un borracho” solo porque comía y bebía. Amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.
  • Detrás de todos estos prejuicios y acusaciones, se esconden excusas para no responder al mensaje proclamado por Juan y por Jesús.
  • De la misma forma puede ser hoy. Las criticas producto de la religiosidad solo son excusas para no ver realmente la verdad del mensaje de Jesús.
  • La sabiduría de Dios queda demostrada por los que la siguen. En contraste con los críticos necios que rechazaban lo que veían, las personas espiritualmente sabias reconocían que Dios aprobaba tanto el ministerio de Juan como el de Jesús, a pesar de sus diferencias.

CONCLUSIÓN

Esta historia que acabamos de estudiar, es una lección para la iglesia de hoy. Juan el Bautista fue el precursor del Salvador, su mensaje, vida y obra fueron invertidas en la proclamación de Cristo como el Mesías de Dios. Nuestras vidas deben ser invertidas en el propósito y la causa de Jesús, el camino, la verdad y la vida.

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