tropiezo

INTRODUCCIÓN

 

Texto: Lucas 17:1-10

Tema: En un texto que es claramente relacional, Jesús instruye a sus discípulos con respecto a la inminencia de los tropiezos, la profunda importancia y necesidad de la fe y el cumplimiento del deber.

 

Desarrollo

Cada uno de estos temas, guardan una estrecha relación entre sí, no son independientes el uno del otro, se mueven de forma lógica dentro de su propio contexto, como lo veremos a continuación. Cada una de estas instrucciones, son igualmente importantes para nosotros como cristianos contemporáneos. Son necesarias para nuestro desarrollo y madurez; a la vez que son un presupuesto fundamental del evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Comencemos por la primera de las instrucciones:

 

  1. Los tropiezos son inevitables, pero ¡Ay del que los ocasiona! Vv. 1-4
  • Hay algunos comentaristas que señalan que este texto no tiene ninguna conexión temática entre las diversas partes del capítulo 17, sin embargo este no es un veredicto necesariamente verdadero. Tenemos que recordar que Lucas al inicio de su evangelio le aclaro a Teófilo, que: Por lo tanto, yo también excelentísimo Teófilo, habiendo investigado todo esto con esmero desde su origen, he decidido escribírtelo ordenadamente, para que llegues a tener plena seguridad de lo que te enseñaron. (Lucas 1:3-4). Por consiguiente, objetar que no guarda ningún tipo de conexión es ir en contra de esta premisa fundamental.
  • Hendriksen dice al respecto: Lucas nos ha dado un “relato ordenado”. Su informe completamente inspirado no es una mezcolanza.
  • De hecho esta primera instrucción de Jesús, es producto de las situaciones narradas en los capítulos precedentes. La actitud crítica y descalificatoria de los fariseos y los maestros de la ley en contra de los cobradores de impuestos y pecadores que se acercaban a Jesús para escuchar sus enseñanzas. La historia del hombre rico, que había tratado con desprecio a Lázaro, una situación muy común en aquella época. Todas estas actitudes llenas de desprecio y descalificación ciertamente son tropiezo para aquellos más débiles y vulnerables.
  • La instrucción para sus discípulos es lógicamente, una reconvención preventiva, con el fin de que ellos no hagan lo mismo con sus hermanos más débiles.
  • Jesús les dice con claridad que los tropiezos son inevitables. La palabra tropiezo aquí es generalmente traducción del vocablo griego skandalon y se refiere especialmente a lo que causa ofensa, oposición, o aun la caída moral de alguien. Se ha traducido también con términos tales como ofender, hacer pecar, hacer caer, apartarse, abandonar.
  • De modo que los tropiezos, son inevitables. Es imposible que esas incitaciones al pecado, a la caída moral, la oposición, la ofensa, el hacer pecar; etc., vengan. Sin embargo, también Jesús es claro en afirmar que ¡Ay de aquel que los ocasiona!
  • En el Nuevo Testamento hay pasajes paralelos a este que nos pueden dar un poco mas de luz con respecto a cómo Jesús pensaba.
  • Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. !!Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero !!ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! (Mateo 18:6-7)
  • 42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. (Marcos 9:42)
  • No es posible erradicar el pecado de nuestra humanidad, cada día nos vemos enfrentados a diferentes circunstancias, en donde nos vemos expuestos. El problema en realidad no es ese. El problema es cuando uno de nosotros se constituye como piedra de tropiezo para el hermano más pequeño o más débil. El veredicto de Jesús en este caso es concluyente. Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños.
  • Muchas personas que se han acercado al cristianismo con un deseo genuino y honesto de conocer a Dios, han sido lastimados, heridos, ofendidos, por causa de falsas enseñanzas y liderazgos opresivos y tiránicos. Han sido desviados de su fe, esclavizados y torturados espiritualmente por líderes farisaicos y tiranos. Muchas de estas personas se han desilusionado de la iglesia, de la fe en Dios, de la Biblia, del cristianismo por causa de estos personajes, que como lo dijo Jesús, solo merecen ser arrojados al mar con una piedra de molino atada al cuello. Porque fueron piedra de tropiezo para personas que estaban acercándose a Dios y a su Palabra. Pienso en los miles de  niños abusados por sacerdotes depredadores, en las mujeres abusadas y violadas por pastores de la misma calaña. El juicio de Jesús es claro y contundente.
  • Por eso Jesús continua enseñándole a sus discípulos y los exhorta a “Mirad por vosotros mismos” o como bien lo enseña Hendriksen: Puesto que el pecado de hacer desviar a otros es tan terrible, Jesús podría haber añadido la amonestación: “Estad constantemente vigilantes respecto de vosotros mismos”, como para no estar implicados en este pecado. Esta interpretación hace clara la conexión con lo inmediatamente precedente. Sin embargo, el original puede traducirse: Cuidaos constantemente los unos a los otros. Así interpretadas estas palabras fácilmente se vinculan con lo que sigue de inmediato.
  • En realidad el contexto inmediato nos ayuda a entender mejor lo que Jesús pretende enseñarle a sus discípulos respecto a este tema. La enseñanza que sigue es bastante controversial, pero proporciona bastante luz respecto a cómo deben ser las relaciones entre cristianos.
  • Si tu hermano peca, repréndelo y si se arrepiente perdónalo. Aun si peca contra siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento”, perdónalo.
  • Es evidentemente la forma en que los cristianos pueden evitar ser tropiezo los unos para los otros. Sin lugar a dudas cristianos van a pecar contra otros. Si un cristiano peca contra lo otro, lo correcto es que su hermano víctima del pecado del otro; lo reprenda. Si se arrepiente debe perdonarlo. Ahí muere la situación. Pero Jesús va más allá. Si un cristiano peca contra otro siete veces y las siete veces llega arrepentido pidiendo perdón, la actitud del otro debe ser la del perdón. No debe haber lugar para la descalificación. En Mateo 18: 15, Jesús enseña algo muy similar. El punto aquí es la urgencia de la reconciliación. El apóstol Pedro le hizo una pregunta a Jesús con relación a este tema en Mateo 18:21-22
  • La pregunta de Pedro es ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? Pedro fue más espiritual que los rabinos. Los rabinos de la época decían que el hombre que perdonaba tres veces era perfecto.
  • Jesús habla de un perdón sin límites. Esto es absolutamente complicado por causa de nuestra naturaleza. Cuando pensamos en alguien que nos pide perdón siete veces por la misma cosa, lo primero, que asoma es la duda de si en verdad está arrepentido o si está siendo honesto o no. Sin embargo Jesús no está pidiendo que sus discípulos hagan algo que el mismo no hizo. La verdad es que nuestro grado de justicia y rectitud es bastante deficiente con respecto al de Jesús. Nosotros mismos ofendemos a Dios y a su Hijo muchas veces de la misma forma en un solo día y cuando vamos a su presencia y les pedimos perdón por las mismas cosas, hallamos perdón. La pregunta es ¿Por qué no podemos hacer lo mismo por nuestros hermanos?
  • No somos jueces del arrepentimiento de nuestros hermanos. Dios es el único Juez de eso y él en verdad determinará si alguien está arrepentido o no. Eso no significa que no estamos llamados a reprender y corregir a nuestros hermanos. De hecho reprendernos, corregirnos e instruirnos es la forma en que vamos objetivamente a evitar ser tropiezo los unos para con los otros.
  • Cuando descalificamos, cuando condenamos al otro, cuando adoptamos una postura farisea con el otro, cuando no perdonamos lo perdonable sabiendo que se nos perdonó lo imperdonable, entonces estamos siendo tropiezo.
  • Aun en situaciones extremas, lo que debemos exhibir es el poder de nuestra fe en Cristo en situaciones donde El simplemente no se defendió y dejo en manos de su Padre el juicio. Pasajes como 1 Pedro 2: 21-23.
  • En 1 Pedro 3: 8-9, es interesante la postura del apóstol Pedro con respecto a este tema.
  • El llamado a poner la otra mejilla, es precisamente el llamado a no ser tropiezo y permitir que el poder del Espíritu Santo, gobierne nuestros corazones.

Es por eso que los discípulos, después de esto vieron la profunda importancia de la fe y pidieron a Jesús:

 

  1. ¡Aumenta nuestra fe! Vv. 5-6
  • La verdad los discípulos se sintieron abrumados con semejantes expectativas por parte de su maestro. Ellos lo veían como una empresa casi imposible de llevar.
  • La verdad se necesita mucha fe en Dios, para vivir un cristianismo que exige este tipo de frutos. Sin embargo, son las expectativas de Jesús, son sus enseñanzas, es su iglesia y por más que sea difícil para nosotros entender todo esto, nuestra única ruta sin lugar a dudas es pedirle a El fuerzas y fe para vivir conforme a su voluntad.
  • Después de esta petición por parte de sus discípulos. Jesús les dice que si tuvieran fe del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a este árbol que se desarraigara y se plantara en el mar y el árbol les obedecería.
  • No es que sus discípulos no tuvieran fe, solo que para cumplir todo lo que Jesús les pedía, necesitaban únicamente una fe tan pequeña como una semilla de mostaza. Pero fe en ¿que o en quien? Lógicamente en Jesús. Si Jesús les decía que era posible hacer lo que el pedía, debían confiar en sus palabras y en sus enseñanzas.
  • El cristianismo, necesita de este tipo de fe, para desarrollarse y vivirse de la forma en que Jesús lo pide. Si como cristianos ponemos nuestra confianza en Jesús y obedecemos sus enseñanzas, literalmente viviremos de la forma que consideramos imposible vivir.

Lo que sigue en la instrucción de Jesús, tiene que ver con lo que Jesús acaba de enseñar.

 

  1. Somos siervos inútiles. Vv. 7-10
  • Jesús prosigue su instrucción, ahora a la luz de una parábola. Los discípulos están llamados a vivir las demandas d Jesús, a obedecer sus enseñanzas con absoluta fidelidad.
  • La parábola que les narra a continuación no hace más que remarcar este hecho. Lo que hace Jesús es colocar a los discípulos en la dimensión correcta con relación a su Señor.
  • Esta parábola sin lugar a dudas es un golpe certero al orgullo del desempeño. Era posible para ellos pensar que al hacer todo lo que se les demandaba hacer en las enseñanzas de Jesús, fuera necesario un reconocimiento especial al merito. Sin embargo, la actitud y motivación de los discípulos debían estar orientadas por un solo pensamiento. “Somos siervos inútiles; no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”
  • Es a la vez un llamado a la humildad, a reconocer el Señorío de Jesús y la Soberanía de Dios. Que como cristianos, somos siervos del Dios Altísimo y que El Único, que merece toda la alabanza y adoración es El.
  • Que en virtud de su Soberanía, estamos llamados a cumplir con nuestro trabajo, con su voluntad, de amarlo a El más que a nada en este mundo y amar a nuestro prójimo. Porque a la larga de eso se trata el no ser tropiezo.
  • De obedecer sus enseñanzas por difíciles que sean para nosotros, aun cuando, en realidad no son difíciles si las asumimos con la fe necesaria, la fe del tamaño de un grano de mostaza.
  • Y que la promesa de Lucas 12:37 va a ser una realidad, si en verdad, reconocemos que somos siervos inútiles y el Señor nos encuentra cumpliendo con nuestro trabajo.

 

CONCLUSIÓN

Tres instrucciones importantes, fundamentales, para nosotros como iglesia contemporánea. (1) Evitar ser tropiezo para el hermano, (2) Tener la fe para vivir el cristianismo como debe ser y (3) Cumplir con responsabilidad y humildad nuestro trabajo. Sin lugar a dudas principios que harán más solida y madura nuestra fe.