Lucas 15: 1-7 “MÁS ALEGRÍA EN EL CIELO”

 

LUCAS EL EVANGELIO DEL SALVADOR “MÁS ALEGRÍA EN EL CIELO”

INTRODUCCIÓN

No cabe la menor duda, que la voluntad de Dios es la salvación de todos los hombres. Al entregar Dios a su Hijo por la salvación de los seres humanos, sencillamente manifestó lo serio y relevante que es para Él, su propio plan de redención desde la eternidad pasada. El cristianismo a diferencia de otras religiones, se trata de Dios buscando al ser humano en la persona de su amado Hijo; y eso es indiscutiblemente un asunto muy serio para El.

 

Texto: Lucas 15

Tema: Jesús a través de tres parábolas argumenta sólidamente; con profunda sencillez y objetividad el amor de Dios por los perdidos.

 

Desarrollo

Estas tres parábolas son esencialmente tres argumentos bien construidos,  en respuesta a  la actitud crítica de los fariseos y maestros de la ley.

 

  1. La Parábola de la Oveja perdida. Vv. 1-7
  • Lucas comienza su narración explicando que muchos recaudadores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para oírlo. En esa zona, según los estudiosos habían muchos cobradores de impuestos, puesto que era una zona de alto comercio, Posiblemente, Jesús se encontraba en Perea, cerca de Jericó, en alguno de los vados del Jordán.
  • Los cobradores de impuestos eran despreciados y considerados traidores porque hacían un cobro prácticamente extorsivo de impuestos para el Imperio Romano. Cobraban más de la cuenta para poder tener alguna ganancia. De este modo, muchos de ellos eran muy ricos, claro está, a expensas de sus hermanos. Por tal razón eran tan despreciados y considerados gente de mala calaña, impuros. (También se encontraban los pecadores, quienes tenían fama de maldad, o que se negaban a seguir la ley mosaica según la interpretaban los maestros de la ley. Por lo general se empleaba este vocablo para referirse a personas como los cobradores de impuestos, los adúlteros y los ladrones. (Biblia de estudio NVI).
  • Eran esta clase de personas las que se acercaban a escuchar el mensaje de Jesús con profundo interés. Muchos de ellos se arrepentían y comenzaban a seguir a Jesús de forma muy comprometida. Mateo uno de los evangelistas, fue cobrador de impuestos y posteriormente uno de los apóstoles de Jesús.
  • Por esta razón los fariseos y los maestros de la ley, criticaron mordazmente a Jesús, murmurando: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”
  • Es en ese momento que como producto de la murmuración, Jesús cuenta la parábola de la oveja perdida. Esta parábola tiene un paralelo en Mateo 18.12-14, pero en un contexto completamente diferente. Allí la narra en conexión a los discípulos; en Lucas lo hace en conexión con los perdidos. El contexto al inicio del pasaje en Lucas lo hace mucho más claro.
  • La parábola de la oveja perdida, es bastante ilustrativa para las personas a quienes se las cuenta. Es importante recordar que el pueblo judío era un pueblo de pastores así que la imagen de la oveja perdida y el pastor que deja las otras noventa y nueva y van en busca de la extraviada no es desconocida para ellos.
  • La parábola la dirige Jesús a los fariseos y los maestros de la ley. Les dice Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una de ellas ¿No deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla?  La respuesta a esta pregunta es obvia: por supuesto que sí.
  • Claramente, la parábola es una argumentación de Jesús que deja en claro varias verdades fundamentales, no solo para estos personajes, sino para la iglesia de todas las épocas.
  1. Estas personas estaban perdidas. Vv. 4a
  • Los cobradores de impuestos y los pecadores estaban realmente lejos de Dios. Su pecado había levantado una barrera entre ellos y Dios.
  • Jesús jamás niega este hecho. Si; ellos eran pecadores y estaban perdidos lejos de Dios.
  • Esa es una verdad que no es solo cierta para ellos, sino para la humanidad contemporánea. Es vital reconocer que lejos de Dios estamos perdidos, que hemos pecado porque en verdad somos pecadores. Romanos 3:23 habla de eso. Todos hemos pecado y levantado una barrera entre nosotros y Dios que ha hecho que él se cubra la cara y que no nos quiera oír. Isaías 59:1-2
  • Si queremos entender el evangelio, tenemos que comprender este hecho fundamental. Hecho que no reconocieron los fariseos ni los maestros de la ley, por la forma en que calificaban a las personas que no hacían parte de su organización.
  • Nuestro pecado, nos mantiene lejos de Dios. Pero la otra verdad fundamental es que:
  1. Jesús es el Buen Pastor en busca de la oveja perdida. Vv. 4b
  • En la narración de la Parábola a los fariseos y los maestros de la ley; Jesús se reconoce como ese Pastor que deja las noventa y nueve y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla.
  • El tema del evangelio de Lucas se puede sintetizar en ese hecho manifiesto en Lucas 19:10 “Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que se había perdido” Este es sin lugar a dudas el evangelio. Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido, El es buen pastor que da su vida por las ovejas. Esta es la misión del Salvador.
  • El propósito de las religiones diferentes al cristianismo se trata del ser humano buscando a Dios. El cristianismo en cambio es Dios buscando al hombre en la persona de su Hijo. No somos nosotros quienes buscamos a Dios, buscamos a Dios, porque fue su iniciativa buscarnos a nosotros y en virtud de eso, nuestra respuesta obvia debe ser buscar a Dios como bien lo expresa Hechos 17:24-27.
  • Buscamos a Dios, cuando reconocemos que sin Él, en verdad estamos perdidos, que no somos nada. Cuando reconocemos nuestra pobreza moral y espiritual y nuestra absoluta necesidad de Él.
  • Pero la misión de Jesús, es también la misión de la iglesia. Somos realmente iglesia cuando vivimos para la Gran Comisión. Cuando vivimos para predicar este evangelio del Reino a una humanidad perdida por causa del pecado. Cuando expresamos la misma compasión que Jesús expreso por ese grupo de cobradores de impuestos y pecadores. Cuando en lugar de criticar al pecador y verlo con desdén, buscamos llevarlo a los pies del Señor, porque fue esa misma compasión la que se tuvo con nosotros cuando estábamos en esa misma condición.
  • Somos iglesia para el mundo. No somos iglesia cuando nos negamos a cumplir con la Gran Comisión, porque esa es la misión de la Iglesia. Y es la misión de la iglesia porque Jesús la vivió y la ordenó para su iglesia.

La tercera verdad, es la aplicación que Jesús hace de esta parábola.

  1. Hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente. Vv. 5-7
  • Jesús continúa con su narración de la parábola, explicando que cuando el pastor encuentra la oveja perdida, lleno de alegría la carga en los hombros y vuelve a casa y hace fiesta por causa de la oveja extraviada que ha sido encontrada.
  • Es importante recordar que el pastor de las ovejas dejo las otras noventa y nueve y fue en busca de la perdida hasta encontrarla. El objetivo del pastor era ese.
  • Jesús les dice entonces que de la misma manera sucede en el cielo: Habrá mas alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.
  • Esta es una verdad fundamental del evangelio. Realmente Dios espera que el pecador se arrepienta porque es la forma en que se encuentra con Dios. Sin arrepentimiento es imposible encontrar a Dios. Interesantemente, es el camino que él ha trazado para encontrarlo. El ha ordenado a todos los hombres que se arrepientan. 30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; (Hechos 17:30)
  • Y cuando un pecador se arrepiente verdaderamente, hay alegría en el cielo y como dice Lucas más adelante en el versículo 10 Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.
  • Porque cuando un pecador se arrepiente le da la espalda al pecado y se vincula en una relación profunda con Dios. Porque el arrepentimiento es eso, un cambio de dirección, un cambio de mente, un cambio de vida radical.
  • Los noventa y nueve justos a los que se refiere Jesús, son los fariseos y los maestros de la ley, que no necesitan arrepentirse, porque no se consideran pecadores ni perdidos. Su religión los hace ciegos a su propia realidad y Jesús en un tono sarcástico los reconviene.
  • Hendriksenn dice al respecto: Ellos eran los que estaban levantando el palacio de su esperanza y seguridad sobre el frágil fundamento de su propia justicia ostentada (18:9).

 

CONCLUSIÓN

No podemos salvarnos a nosotros mismos, un perdido no puede hacer algo así. Necesitamos de Dios para encontrar la salvación. Y Dios quiere nuestra salvación. Sin embargo es fundamental reconocernos perdidos y pecadores. Este hecho nos pone en el camino del arrepentimiento y la redención.  En el camino de una relación con Dios porque “Hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente”

 

 

 

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