ISAIAS-10

 

ISAIAS: “EL JUSTO JUICIO DE DIOS”

 

INTRODUCCIÓN

“La justicia cuando la referimos a Dios, es un nombre que le damos, a la forma en que Dios es, nada más; y cuando Dios actúa justamente, no lo está haciendo para ajustarse a un criterio independiente, sino que, sencillamente, está actuando tal como El es en una situación dada. Así como el oro es un elemento en sí mismo, y nunca se lo podrá cambiar ni modificar, sino que es oro dondequiera que se encuentre, también Dios es Dios siempre, solo y totalmente Dios, y nunca puede ser otro distinto al que es. Todo lo que hay en el universo es bueno en el grado en que se conforme a la naturaleza de Dios, y malo en el grado en que no lo haga. Dios es su propio principio de equidad moral, y cuando el sentencia a los hombres malvados, o recompensa a los justos, todo lo que hace es actuar de acuerdo con como El es desde dentro, sin que nada ajeno influya sobre El”.

  1. Tozer (El Conocimiento del Dios Santo)

 

Texto: Isaías 10:5-19

Tema: La manifestación del justo y soberano juicio de Dios contra el rey de Asiria; y las implicaciones para nosotros como cristianos y sociedad contemporánea.

 

¿Cómo se manifiesta su justo juicio de Dios en este contexto concreto?

El pasaje en cuestión presenta tres formas fundamentales, graduales y lógicamente consecutivas. La primera de ellas lo hace:

 

  1. En su evaluación de los hechos. Vv. 5-11
  • Antes de profundizar en este primer aspecto, es importante conocer un poco del contexto histórico en el que se da esta profecía del profeta Isaías.
  • Al parecer es una profecía que anticipa el avance de las tropas del rey Senaquerib hacia Jerusalén, lo que la sitúa en los días del reinado de Ezequías.
  • Motyer señala al respecto: Podemos datar este pasaje en cualquier momento después de que empezaran en serio las incursiones asirias, en 724. Cuando el pueblo escuchara las noticias sobre las presiones reales contra el reino del norte, esperaría que el Señor hablase por medio de su profeta, sobre todo cuando cayó Samaria en 722, y con mayor urgencia cuando Ezequías jugó con una rebelión contra Asiria sobre el 713, sublevándose el fin en 701.
  • Algo importante y que es oportuno señalar, es que este pasaje en su contexto cumple con tres propósitos fundamentales: (1) Muestra que la amenaza contra Efraín no eran meras palabras. Al final cayó sobre esa tribu la mano extendida (10:4). El rechazo de la Palabra del Señor fue letal. (2) Asiria será el instrumento de castigo contra Sion de parte del Señor. (3) El ataque contra Sion marcara el final del poder asirio. A partir de ahí, será sometido a su castigo correspondiente.
  • El lamento con el que inicia el encabezado del v. 5 deja entrever la gravedad de los hechos que el profeta comienza a describir. Son las Palabras mismas de Dios, son su revelación y por ende su inspiración y autoridad son ineludibles.
  • Asiria había sido puesta como vara de ira, como el garrote del enojo del Señor. Un significado más preciso es: “en cuya mano mi ira es la vara”. Como señala Motyer La ira de Dios es la que da fuerzas a Asiria.
  • Esta vara de la ira de Dios había sido enviada contra una nación impía, contra un pueblo que lo enfurecía. Es decir, un pueblo que en toda justicia merece la ira de Dios. Para saquearlo y despojarlo, para pisotearlo como al barro de las calles. La última parte del cumplimiento simbolizado por Maher Salal Jasbaz. Que significa eso, saqueo despojo.
  • El pueblo contra quien Asiria es vara de castigo o garrote de su enojo es su propio pueblo. Sin embargo como lo aclara el versículo siete, Asiria no se lo propuso, ni siquiera paso por su mente. Asiria jamás se vio como un instrumento del Señor en contra de su propio pueblo. Jamás entendió que fue puesto como vara de castigo justo contra un pueblo que se había rebelado contra El. Asiria se percibió de manera distinta. Su motivación era completamente diferente. Solo le interesaba destruir y aniquilar muchas naciones. Sus intereses no estaban alineados con la Soberana voluntad del Señor.
  • Esta situación esta descrita en Isaías 36:1-10, hecho que sucedieron en el año 701 a. C, en el año catorce del reinado de Ezequías. Al parecer, algo de la profecía de Isaías se había filtrado a las cortes del rey de Asiria y por eso la reclamación que el comandante en jefe de parte del rey de Asiria hace en el v. 10.
  • Motyer a este respecto señala: Para él, el Señor no era más que un peón en el juego de la guerra psicológica. Puede ser que incluso sus fuentes de información le hubieran “filtrado” parte del mensaje de Isaías. Pero lo que motivó a Asiria contra la Palestina Occidental y Sion no fue una directiva espiritual (Andamio)
  • Ciertamente, el rey de Asiria estaba siguiendo su propia agenda particular y su justificación divina en la discusión de su comandante en jefe con Ezequías, solo era una patraña en el marco de su guerra psicológica. El rey de Asiria no tenía en cuenta a Dios para absolutamente nada.
  • Los versículos 8-11 en Palabras de Dios mismo son una descripción de la forma en que el rey de Asiria reflexionaba respecto a su propio poderío.
  • Las naciones descritas en estos versículos habían caído frente al poderío asirio, ciertamente en el largo y ancho de la reflexión del rey asirio, no había nada que fuera capaz de detenerlo. Los dioses de esas naciones no habían sido capaces de detener su avance destructor, mucho menos Samaria y Jerusalén Por lo menos era la reflexión del rey asirio.
  • Es importante hacer notar que en esta discusión de los v. 8-11, la caída de estas ciudades obedece no necesariamente a la falta de poder bélico para defenderse, sino en primera instancia y con respecto a las ciudades paganas: su falsedad espiritual y con relación a Samaria y Jerusalén su apostasía. Se habían apartado de Dios y el castigo infringido por Dios por la mano del rey de Asiria era irrefutablemente justo. Sin embargo, desde la perspectiva de Dios; Asiria no había cumplido con la comisión divina y como veremos más adelante debía ser castigada.
  • Los hechos descritos hasta aquí, son la evaluación objetiva y verdadera de Dios con respecto a la situación de su pueblo y de Asiria. La particularidad histórica que estos hechos guardan con nuestro propio contexto como iglesia y como sociedad; es que el juicio de Dios se basa en la verdad, es así como lo señala Romanos 2.2, refiriéndose al justo juicio de Dios en contra de la humanidad. Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. (RV).
  • De modo que lo que nos debe animar aquí, es el hecho fundamental, de que la evaluación de Dios con respecto al estado moral y espiritual del ser humano, no se basa en prejuicios, sino en un presupuesto lo suficientemente robusto y colmado de evidencias como para juzgar con justicia a la humanidad y a su iglesia.
  • Si Dios es un juez justo, tenemos que estar tranquilos con respecto a su juicio, porque evidentemente será un juicio basado en la verdad y nada más que la verdad. Sin lugar a dudas, Dios no va a condenar al inocente, ni absolver al culpable. Romanos 2:6-11 Porque Dios «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras». [a] Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad. Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad recibirán el gran castigo de Dios. Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal, los judíos primeramente, y también los gentiles; 10 pero gloria, honor y paz para todos los que hacen el bien, los judíos primeramente, y también los gentiles. 11 Porque con Dios no hay favoritismos.

La segunda forma en que se presenta la manifestación de su juicio en el pasaje es:

  1. En la razón de su Juicio. Vv. 12-15
  • La profecía, esta vez, en labios de Isaías, continúa su dinámica jurídica confirmando lo que se ha venido planteando desde el principio. Una vez el Señor termine con lo que se propuso, proseguirá con
  • Estos versículos hacen clara la razón del juicio del Señor contra Asiria. Castigaré el fruto del orgulloso corazón del rey de Asiria y la arrogancia de sus ojos.
  • Nuevamente, Dios en la revelación de su Palabra hace manifiesta la razón del juicio en contra del rey de Asiria. La traducción literal del hebreo de esta frase es: El fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria y la gloria de la altivez de sus ojos. Motyer aquí señala que: El “corazón” representa lo que lleva la persona en su interior, y el ojo el órgano del deseo y la ambición (aquello para lo que tiene ojos), la dirección y el camino de la vida. Lo que hizo el rey asirio no se conformaba a la voluntad divina; su motivación no tenía nada que ver con la voluntad de Dios, solo con la arrogancia y la vanagloria del rey. (Andamio)
  • La arrogancia del rey de Asiria se hace evidente en el hecho de que en los v. 13 y 14 se refiere nueve veces a sí mismo. Su arrogancia y altivez le merecieron el justo juicio de Dios.
  • ¿Qué implica eso para nosotros como iglesia y sociedad? Bueno, ciertamente lo mismo. Dios tiene una razón poderosa para instaurar un juicio en contra de la humanidad que de la misma forma que el rey asirio, ha interpuesto su arrogancia y altivez y se ha negado a responder con humildad a la verdad de su evangelio.
  • Observemos lo que señala Romanos 1:18-32. La verdad del v. 21 es profundamente penetrante, a pesar de haber conocido a Dios, no le hemos glorificado como a Dios, sino que como humanidad nos hemos extraviado en nuestros inútiles razonamientos. Esto se traduce invariablemente en arrogancia y altivez. La razón de Dios para un juicio justo es legítima y se basa en la verdad. Esto nos debe llevar a responder con humildad y arrepentimiento, que es como lo señala Romanos 2:4. Ahora bien, Dios no es injusto, es compasivo; y a pesar del estado moral y espiritual en el que la humanidad se encuentra, todavía envía predicadores que exhorten a la humanidad y a su iglesia al arrepentimiento y la fidelidad. Es así como lo señala 1 de Pedro 4:12-19 12 Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. 13 Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo. 14 Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. 15 Que ninguno tenga que sufrir por asesino, ladrón o delincuente, ni siquiera por entrometido. 16 Pero, si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo. 17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la familia de Dios; y, si comienza por nosotros, ¡cuál no será el fin de los que se rebelan contra el evangelio de Dios! 18 «Si el justo a duras penas se salva,¿qué será del impío y del pecador?»[a] 19 Así pues, los que sufren según la voluntad de Dios, entréguense a su fiel creador y sigan practicando el bien.
  • La razón de Dios está basada en la invariabilidad de su justicia. Un atributo de su carácter que nos debe consolar, fortalecer y llenar de profunda convicción con respecto a que la maldad será castigada con justicia, objetividad y verdad. Solo como el carácter justo de Dios lo puede hacer. Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo. (Deut. 32:4)

La tercera forma en que su justo juicio se manifiesta es:

 

  1. En el cumplimiento de su veredicto final. Vv. 16-19
  • El encabezado del v. 16 es enfático en señalar en la voz del profeta, que como consecuencia de la altivez y arrogancia del rey de Asiria, descritas en los vs. 5-15, El Señor Todopoderoso, es decir, “el verdadero Soberano” “El Soberano por excelencia; mirando por encima del hombro la hueca y banal soberanía del rey de Asiria. Enviará una enfermedad devastadora sobre sus robustos guerreros.
  • Nada del poderío devastador y arrogante del rey Asirio y sus guerreros más poderosos quedara en pie. Nada en absoluto podrá sostenerse ante el poder del Señor de los ejércitos.
  • Cuando el ángel del Señor mato a ciento ochenta y cinco mil soldados del rey asirio Senaquerib en 701 a. de C., pudo haber utilizado una plaga que se habría propagado rápidamente.
  • Los versículos que siguen solo describen la destrucción del imperio asirio en manos del Señor Todopoderoso. La luz de Israel se convertirá en un fuego consumidor y su Santo en una llama. A pesar de que Asiria marchaba triunfante sobre Sion, en realidad caminaba hacia una hoguera.
  • Asiria había sido puesta como vara de castigo contra su pueblo, pero el Señor no iba a permitir que fuera más allá de los límites de su voluntad. El instrumento no puede ir más allá, ni hacer mas allá de la voluntad de quien lo usa.
  • La última implicación evidente para nosotros como iglesia y sociedad en el marco de este pasaje. Es que el juicio es una realidad ineludible e inobjetable. No es un tema fácil de abordar ni mucho menos de asumir. La justicia de Dios en el juicio, no es un tema que se trate mucho desde los pulpitos contemporáneos. Es como si hubiese dejado de ser relevante. Pero ciertamente es relevante y la Biblia lo hace más relevante que nunca. A pesar de lo difícil que pueda ser, lo que nos debe consolar y fortalecer como iglesia contemporánea es que toda la maldad será castigada. Ningún culpable se saldrá con la suya, porque Dios es un juez justo y su juicio estará saturado de justicia y rectitud.
  • La exhortación para nosotros como iglesia es a mantenernos firmes y a vivir en el temor del Señor, en las palabras del apóstol Pedro. 2 de Pedro 3:8-14 Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. 10 Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada.[a] 11 Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable 12 y esperando ansiosamente[b] la venida del día de Dios? Ese día los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán con el calor de las llamas. 13 Pero, según su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia. 14 Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él.
  • Estos anuncios en las Escrituras, no son solamente una muestra de su justicia, sino a la vez de su compasión. Un llamado a responder al evangelio y un llamado a perseverar en el evangelio.

 

CONCLUSIÓN

El Justo juicio de Dios en contra del rey de Asiria deja claro tres verdades capitales para la iglesia y la sociedad de nuestros días (1) El juicio de Dios está basado en una evaluación objetiva y verdadera del estado en él que se encuentra la humanidad. (2) Su justo juicio es una realidad ineludible y obedece a razones justas y (3) El veredicto de su juicio se cumplirá de forma indiscutible. Solo porque Dios es justo.