El Evangelio del Salvador -Si Alguien quiere ser mi discípulo Lucas 9:18-27

INTRODUCCIÓN

El es algo, alguien por quien vale la pena perderlo todo. Y si nos alejamos del Jesús del evangelio, nos alejamos de las riquezas eternas. El costo de la falta de discipulado es profundamente mayor para nosotros que el costo del discipulado. Porque cuando abandonamos las baratijas de este mundo y respondemos a la invitación radical de Jesús, descubrimos el infinito tesoro de conocerlo y experimentarlo a Él.    David Platt. Radical

Texto: Lucas 9:18-27

Tema: Toda esta unidad de pensamiento en Lucas, lleva consigo lo que desde la perspectiva de Jesús implica ser un discípulo suyo. El pasaje contiene tres implicaciones visibles y fundamentales para el cristianismo contemporáneo.

Desarrollo

La primera implicación que es imprescindiblemente visible en el texto es:

 

  1. El reconocimiento de su Señorío. Vv. 18-21
  • Me encanta como empieza Lucas esta sección del capítulo nueve de su evangelio. La imagen de Jesús como un hombre de profunda oración. Y estando allí en plena comunión con su Padre; y evidentemente después de terminar con su oración. Jesús hace una pregunta a sus discípulos que encontró rápida respuesta. ¿Quién dice la gente que soy yo?
  • Ellos respondieron lo que la gente efectivamente pensaba respecto a Jesús. En el versículo 19: Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los antiguos profetas ha resucitado. Opiniones diversas, sin mucha claridad. Nada más que especulación. Y es que el clima teológico respecto a la persona de Jesús no ha cambiado mucho en su devenir histórico. Hoy son muchas también las opiniones con relación a Jesús y todas dentro del terreno de la especulación. La mayoría de ellas exhiben un subjetivismo absolutamente marcado y muy lejano de la verdad que registra la Biblia.
  • Todas estas son opiniones modernas, divorciadas completamente de la teología bíblica y profundamente especulativas.
  • Luego Jesús les hace una segunda pregunta que tal vez no esperaban –Y ustedes ¿Quién dicen que soy yo?
  • Muy seguramente hubo un profundo silencio, esta vez, no respondieron al unísono. Solo Pedro, el apóstol Pedro se arriesgo a responder y con una muy profunda convicción: El Cristo de Dios. Mateo 16:16-17 nos da más detalles respecto a la respuesta de Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Pedro responde por todo el grupo. Era claro para él quien era el Maestro al que había seguido por un buen tiempo.
  • El Cristo, es decir, el Mesías esperado. El Hijo del Dios viviente. El Rey de Reyes y el Señor de Señores. Su Señor y Salvador. Dios hecho carne.
  • Jesús le responde a Pedro en el versículo 17. Dichoso tu Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.
  • Aun cuando, evidentemente Pedro respondió con una convicción incomparable, era claro que no era una idea propia o algo que alguien más le hubiese revelado. Era una revelación directa del Padre.
  • Somos dichosos al igual que Pedro de tener la Biblia, la Palabra de Dios, su autorevelación; como la fuente principal de todo el cuerpo doctrinal de nuestra fe. En la Biblia encontramos la revelación de quien es Jesús para nosotros como cristianos. Una revelación proveniente del Padre de Jesús. Tal como lo fue para Pedro. La Biblia nos provee todo lo que necesitamos saber respecto a Jesús. Quien es Jesús para nosotros es determinante y la Biblia nos lo hace claro.
  • Juan 1:1, Juan 1:18; Juan 14:6; Juan 20:28; Romanos 9:5, Tito 2:13, Hebreos 1:8 y 2 Pedro 1:1. Nos enseñan acerca de la divinidad de Jesús. Como cristianos creemos sobre la base de la revelación bíblica que Jesús fue plenamente hombre y plenamente Dios en una sola persona. Y que después de limpiarnos de nuestros pecados se sentó a la diestra del Padre e intercede por nosotros y  desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. 1 Juan 2:1; 1 Tesalonicenses 4:16
  • S Lewis observo al respecto: Intento con esto impedir que alguien diga la auténtica estupidez que algunos dicen acerca de Él: “Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de que era Dios” Eso es precisamente lo que no debemos decir. Un hombre que fue meramente un hombre y que dijo las cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro moral. Sería un lunático – en el mismo nivel de un hombre que dice ser un huevo escalfado – o si no sería el mismísimo demonio. Tenéis que escoger. O ese hombre era, y es, el Hijo de Dios, o era un loco o algo mucho peor. Podéis hacerle callar por necio, podéis escupirle y matarle como si fuere un demonio, o podéis caer a sus pies y llamarlo Dios y Señor. Pero no salgamos ahora con insensateces paternalistas acerca de que fue un gran maestro moral. El no nos dejo abierta esa posibilidad. No quiso hacerlo. (Mero Cristianismo)
  • “Jesús es real, en el sentido de que existe para aquellos que así lo desean”
  • “Jesús era todo un ser humano. Habría podido llamarse perfectamente Morris. Que lastima que en esta ocasión se manifestara en forma masculina. Le deseo más suerte la próxima vez”
  • “Ni siquiera está claro que Jesús fuera un verdadero personaje histórico. Las leyendas en torno a Él –Un Hijo de Dios que nació de una virgen, hizo milagros y resucito de entre los muertos-eran relatos muy corrientes en el Oriente Antiguo. Los mitos acerca de Jesús ni siquiera son originales”
  • “Sinceramente, no me importa Jesús. Saber quien fue o que fue, es ,o no es, no me afecta”

 

La segunda implicación tiene que ver con que

 

 

 

  1. El Cristianismo implica sufrimiento. 21-22
  • Nuevamente el texto en Mateo 16:21-23, nos brinda mas detalles al respecto de estas palabras de Jesús a sus discípulos.
  • Lucas nos narra que Jesús ordenó terminantemente que no dijeran a nadie respecto a su identidad. Y Mateo completa los detalles con relación a dicha conversación de Jesús con sus discípulos. El nos dice que desde entonces Jesús comenzó a advertir a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de los ancianos, de los jefes de los sacerdotes y de los maestros de la ley, y que era necesario que lo mataran y que al tercer día resucitara.
  • Pedro el que antes había confesado de forma diáfana la identidad de Jesús como Mesías; lleva aparte a Jesús y comienza a reprenderlo ¡De ninguna manera Señor! ¡Esto no te sucederá jamás! No sabemos, por lo menos de labios de Pedro porque reprende a Jesús de esta forma. Pero por las palabras de Jesús en el versículo 23 podemos deducir sin temor a equivocarnos que Pedro tenía miedo de sufrir.
  • Pedro se negó a algo así y reprendió a Jesús. Dos razones:
    • Tanto él como los demás discípulos, así como los Judíos no creían que el Mesías debía de sufrir, esta idea era inaceptable, el debía de salvarlos no morir. Es por eso que en v.21 el dice que no le digan a nadie que El era el Cristo, su idea del Mesías era muy política.
    • Si Cristo iba a sufrir de esa manera, muy seguramente les esperaba a ellos lo Cristo reprende duramente a Pedro, su reprensión era una extensión de la tentación que Cristo sufrió en el desierto, renunciar a la Cruz, no son los pensamientos de Dios sino de Satanás mismo
  • De hecho Jesús en Juan 15:18-20 advierte a sus discípulos que por causa suya van a sufrir y experimentarán la persecución. Así como el había sido aborrecido ellos también lo serian.
  • El apóstol Pablo lo dijo claro en 2 de Timoteo 3:12.
  • W Tozer afirmo al respecto: La adversidad acompaña a todo cristiano en su camino al paraíso. Cuanto más difícil es el camino, mas gozo hay para quien sigue a su Señor.

Finalmente:

 

  1. Implica un compromiso radical. Vv. 23-27
  • Después de reprender a Pedro, llamo a sus discípulos y a la multitud a un compromiso verdaderamente radical.
  • El cristianismo era algo para tomar en serio.
  • Un llamado a tomar la Cruz y seguirlo.
  • La cruz ha sido por siglos el símbolo representativo de la Cristiandad.
  • Pero qué imagen llegaba a las mentes de quienes escuchaban “tomar la cruz”?
  1. Significaba literalmente muerte, para ese momento muchos ya habían sido crucificados.
  • Barclay informa al respecto: Jesús sabía muy bien lo que quería decir la crucifixión: cuando era un chico de unos once años, Judas el Galileo había encabezado una revuelta contra Roma; había saqueado el arsenal de armas de Séforis, que estaba a seis kilómetros de Nazaret. La venganza de Roma no se hizo esperar: redujeron Séforis a cenizas, vendieron como esclavos a sus habitantes, y crucificaron a dos mil rebeldes a lo largo de la carretera para que sirvieran de escarmiento a los que tuvieran la tentación de rebelarse. El cargar con la cruz quiere decir estar preparado a arrastrar lo que venga por lealtad a Jesús; quiere decir estar dispuesto a sufrir lo peor que nos puedan hacer a causa de nuestra fidelidad a Él.
  1. Morir a sí mismos, morir a sus ambiciones, deseos, sueños, morir a su pecado.
  • Un llamado al arrepentimiento, un llamado a poner el mundo atrás y a la cruz delante. Un llamado a perder nuestra vida por causa de Cristo y su mensaje y salvarla. Las palabras del versículo 24 son palabras de corte universal. Seguir a Cristo implica perder una vida por ganar otra. Es una especie de intercambio, es morir a una vida estéril y sin significado por encontrar una vida verdadera en la causa de Jesús y de su evangelio. Porque Jesús es verdadera vida. Juan 5:24
  • El cuestionamiento de Jesús es claro ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo? Este interrogante es autoritativo y es menester reflexionar sobre él. Es el cuestionamiento de Dios hecho carne. En realidad ¿tiene sentido invertir en una vida que no es vida y que finalmente nos va a conducir a la destrucción?
  • Desperdiciar nuestra vida es no invertirla en Cristo. Desperdiciar nuestra vida es conformarnos al modelo del mundo y codiciar sus tendencias. Es buscar beneficiarnos de un mundo que está a la deriva moral y espiritual en lugar de ganarlo para Cristo.
  • Ser un cristiano es un verdadero privilegio. No hay lugar para la vergüenza, la timidez o la cobardía. No debemos avergonzarnos del evangelio de Jesús. Perder nuestra vida por ganar la vida del Reino vale la pena. Avergonzarnos del evangelio es traer juicio sobre nuestras cabezas.

CONCLUSIÓN

No hay nada más valioso que ser un discípulo de Jesús. No hay un tesoro mas grande que seguir a Cristo, caminar en sus huellas, cargar la cruz, negarse a sí mismo; porque si queremos la vida eterna, es imprescindible perder nuestra vida en este mundo por su causa y la del evangelio. Solo si nos consideramos dignos de seguirlo de ser sus discípulos.

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