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EFESIOS: VIVAN COMO HIJOS DE LA LUZ EN LA FAMILIA Y EN EL TRABAJO

INTRODUCCIÓN

Dentro de las normas familiares de la iglesia, lógicamente esta incluida la crianza de los hijos; pero también en una forma explicita el vinculo laboral (la relación amo-esclavo en el contexto de la iglesia del primer siglo y en nuestro contexto por extensión la relación jefe-empleado). El llamado es a ser hijos de la luz en todos los ámbitos de nuestra vida como cristianos. Verdad que sin lugar a dudas fue relevante para la iglesia temprana y lo sigue siendo para nosotros.

 

TEXTO: Efesios 6:1-9

TEMA: Las normas familiares de la iglesia: la crianza de los hijos y la relación “laboral” de los cristianos.

 

Desarrollo

El día de hoy vamos a estudiar cómo vivir siendo Hijos de la luz en estas dos esferas vitales de  nuestra vida.

  1. RELACIÓN PADRES E HIJOS VV. 1-4
  • La primera norma que aparece en el pasaje en mención es hijos obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo.
  • La demanda de obediencia es justa. El deber de los hijos es obedecer a sus padres.
  • Es natural esperar la obediencia de los hijos porque es correcto en cualquier sociedad que estos obedezcan a sus padres. Este principio forma parte de la ley de Dios dada en lo que conocemos como los diez mandamientos (Exo. 20:12; Deut. 5:16)
  • Lo segundo que aparece es Honra a tu padre y a tu madre. Honrar significa respetar y considerar a los padres en amor, y se manifiesta en la obediencia. El mejor ejemplo de esto que tenemos se halla en Lucas 2:51, que dice de Jesús: estaba sujeto a ellos. El niño Jesús obedecía a José y María. De todo lo que puede hacer el hijo, no hay nada que iguale a la obediencia.
  • Ahora bien, como hemos visto correctamente, esta es la expectativa de Dios con respecto a los hijos. La pregunta que debemos hacernos como sociedad contemporánea es: ¿Por qué es tan difícil hoy lograr la obediencia en los hijos, especialmente los niños? ¿Por qué el síndrome del pequeño emperadorcito es una realidad que crece y se fortalece sin mayores obstáculos? Es claro que los padres han perdido la autoridad, si es que alguna vez la tuvieron o intentaron ejercerla. Sin embargo la pérdida de la autoridad es apenas la punta del iceberg en toda esta problemática.
  • Estamos en el auge de lo que se conoce como el síndrome del pequeño emperadorcito o el pequeño tirano. Los valores se han invertido y los padres han cedido el mando a sus hijos en aras de mantener la armonía familiar y evitar confrontaciones.
  • “Niños demasiado empoderados, agresivos, poco empáticos y que pueden llegar a las manos con su familia cuando no obtienen lo que desean. Estos son algunos de los trazos del retrato de un niño tirano. Convivir con un pequeño emperador acarrea tensiones en el hogar que lleva a los padres a acudir a la consulta psicológica de manera habitual. Lo que otorga poder a un niño para proclamarse emperador en su hogar es el hecho de que “los roles de padres e hijos se invierten y se cede el mando a los niños. Se trata de un problema de gravedad, frecuente en la consulta, que conlleva conductas de maltrato psicológico y físico de los menores hacia su familia; gritos, insultos o agresión física”, explica Gema José Moreno, psicóloga infanto-juvenil. (Reportaje del diario El País)
  • Creo que la razón de fondo es que nuevamente hemos dejado de criar y educar a nuestros hijos sobre la base de la Palabra de Dios. Si queremos que nuestros hijos obedezcan en el Señor a sus padres, entonces tenemos que enseñarles quien es el Señor y que es lo que quiere de ellos. Deuteronomio 6:4-9 nos da la pauta para la labor de educar a nuestros hijos.
  • La crianza es más que una tarea consistente en imponer disciplina e infundir miedo. La crianza es una labor espiritual que debemos ejercer en función de nuestra relación con Dios. Criamos y educamos a nuestros hijos porque amamos a Dios y porque los amamos a ellos. Es notable que el v. 2 este dirigido a los hijos no solo en esa primera infancia, sino en la adolescencia y la adultez. Realmente va a ser muy difícil que un hijo cumpla con estas prerrogativas, si su crianza no se fundamentó principalmente en la voluntad de Dios. Es posible, que lógicamente un muchacho se convierta al cristianismo y en su caminar con Dios, comprenda la importancia de Honrar a sus padres y lo haga en virtud de su nueva vida; pero eso no significa que sus padres hayan cumplido con su labor de educar en el Señor. De cualquier forma, eso no exime a los hijos del mandamiento de honrar a sus padres.
  • Lo siguiente es una dirección específica a los padres. Padres no hagan enojar a sus hijos. En tiempos de Pablo se aceptaba sin discusiones que los hijos tenían la obligación de obedecer a sus padres. Lo inconcebible era que los padres tuvieran que abstenerse de hacer uso de la violencia en la educación de sus hijos. Sin embargo en una comunidad de sometimiento mutuo, los padres están llamados a renunciar a cualquier derecho que crean tener par actuar de manera irracional con sus hijos.
  • En este caso deroga el derecho que tenían los padres sobre la vida de sus hijos.
  • En nuestro contexto significa que no debemos abusar de nuestra autoridad. No debemos involucrarnos en una “pelea constante” con nuestros hijos. Ni tampoco recurrir al maltrato para lograr su obediencia o respeto.
  • Una de las terribles consecuencias de la pérdida de autoridad es la violencia física y verbal en contra de los niños. El hecho de que los niños sean irreverentes con los padres y muchas veces incontrolables ha causado que algunos padres exploten en frustración y terminen maltratando e incluso asesinando a sus hijos. Los casos son muchos y por demás inconcebibles.
  • Estamos llamados a ejercer autoridad sobre nuestros hijos, pero sin violencia. Establecer disciplina y valores en los hogares no es sinónimo de violencia. La educación moral y espiritual de los hijos debe hacerse según la instrucción del Señor, debe obedecer a sus premisas y voluntad, no a la frustración y enojo de los padres.
  • La disciplina física no es violencia y si se ejerce no debe hacerse por cualquier motivo, sino por algo que realmente lo amerite. No debe aplicarse con enojo y frustración, lo cual significa que impartir o aplicar disciplina física es una labor profundamente espiritual y con el objetivo de impartir sabiduría no simplemente castigo. Un niño que es maltratado, será un futuro maltratador. Proverbios 29:15
  • Criarlos según la disciplina e instrucción del Señor. Aquí significa más la enseñanza verbal o formación que el padre da al hijo continuamente y no tanto el castigo que le dispensa. El padre cristiano como cabeza y guía espiritual de la familia instruirá a su hijo cristiano en las cosas del Señor y en su Palabra, siendo guiado por el contenido de la fe mutua que abrazan y por el mismo Espíritu que los guía.  Mundo Hispano

 

  1. RELACIONES LABORALES DE LOS CRISTIANOS VV. 5-9
  • Las relaciones familiares no se limitan solo a los vínculos matrimoniales y filiales (padres e hijos) estas también incluyen las relaciones de tipo laboral y lógicamente en el contexto inmediato del pasaje.
  • En la época neotestamentaria habían dos instituciones humanas que existían dentro del marco del hogar: La esclavitud o servidumbre y la industria hogareña que dependía de la primera. A partir del v. 5 el Apóstol elabora una serie de recomendaciones para los trabajadores cristianos. Consisten principalmente de dos acciones; obedecer y servir. Mundo Hispano
  • Entre los discípulos de la iglesia del primer siglo hubo algunos de ellos que fueron esclavos. Algunos de ellos realizaban tareas de tipo domestico, otros trabajaban en la producción agrícola o industrial que generalmente estaba vinculad con el hogar.
  • Algunos siervos ocupaban puestos de confianza como mayordomos y maestros. Todos estos representaban la fuerza laboral de su época.
  • En la actualidad la esclavitud esta abolida, pero la fuerza laboral presente esta enmarcada dentro del contexto de la relación patrón-empleado. Tanto para los amos-siervos del primer siglo; como para los jefes-empleados de nuestro contexto moderno el apóstol Pablo esboza principios fundamentales.
  • La exhortación a los esclavos era a obedecer a sus amos con respeto y temor, con integridad de corazón. Como a Cristo.
  • No solo cuando ellos estuvieran observándolos sino todo el tiempo, mas bien como esclavos de Cristo. El referente es Cristo.
  • Sirvan de buena gana como quien sirve al Señor y no a los hombres, con la convicción clara que la recompensa llegara primeramente del Señor.
  • Estos principios son de relevancia eterna para los cristianos de hoy en día que están en el marco de esta relación jefe-trabajador.
  • Los principios presentados aquí son: obediencia, respeto, temor, integridad de corazón, servicio a Cristo fundamentalmente. Haríamos bien en seguir estos principios y cumplir así la ley de Cristo primeramente.
  • También se pide de los amos una conducta que corresponda a la actitud de sus esclavos. Finalmente tenemos un solo Amo en el cielo y El no tiene favoritismos con nadie.
  • Es claro que las normas familiares se demandan de nosotros como cristianos no solo de forma colectiva sino individual; y aplica coherentemente a cada uno de los ámbitos en los que comúnmente nos desenvolvemos.
  • El compromiso no es solo dentro sino fuera de la iglesia. En nuestros trabajos seamos empleados o jefes debemos exhibir la gloria de Cristo en la Iglesia su cuerpo.

 

CONCLUSIÓN

Tenemos una obligación si lo podemos establecer de esa forma y es la de vivir en este mundo como miembros del cuerpo de Cristo, como representantes suyos, como embajadores.  Estamos llamados a ser luz para un mundo que esta en tinieblas y que ha perdido el rumbo, solo porque como su cuerpo, su iglesia somos la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.