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Lucas 18:1-8 Lucas el Evangelio del Salvador “LA FE QUE PERSEVERA EN  LA ORACIÓN”

INTRODUCCIÓN

“La oración es el balbuceo entrecortado del niño que cree, el grito de guerra del creyente que lucha y el réquiem del santo agonizante que se duerme en los brazos de Jesús. Es el aire que respiramos, es la clave secreta, es el aliento, la fortaleza y el privilegio de todo cristiano” — Charles Spurgeon.

Texto: Lucas 18:1-8

Tema: Jesús refiere a sus discípulos una parábola con el propósito de enseñarles la necesidad de orar sin desmayar. En su enseñanza se enfoca en tres razones fundamentales que a la vez son doctrinales:

  1. La justicia de Dios
  2. La fidelidad de Dios
  3. La certeza de Jesús

 

Desarrollo

Vamos a empezar por observar la primera de esas razones que sin lugar a dudas es presupuesto fundamental de la Biblia y que constituyen el tejido doctrinal del cristianismo.

 

  1. La Justicia de Dios. Vv. 1-7ª
  • Jesús enseña la justicia de Dios como una razón fundamental para la necesidad de orar sin desmayar. De cualquier forma la confianza en la oración no depende de la oración en sí misma, sino de quién está detrás de la oración. Es indiscutible que cuando se ora, se ora para alguien y no para algo. La perseverancia en la oración no descansa en la fuerza de la oración misma, sino en el carácter de quien hace posible la oración.
  • Indiscutiblemente, la necesidad de orar esta en todo el Nuevo Testamento. Después de las revelaciones que Jesús hace con respecto a los eventos antes del fin, se hace necesario animar y exhortar a sus discípulos a orar sin desmayar, independientemente de los sucesos que van a acaecer. Orar debe ser una prioridad en sus vidas, no solo porque hace parte de su tradición como judíos, sino principalmente porque Jesús fue un ejemplo en ello. Sus discípulos tuvieron en cuenta inobjetablemente esta exhortación de Jesús a orar sin desmayar. Son muchos los pasajes que los escritores del Nuevo Testamento refieren respecto a la necesidad de orar sin desanimarse. Y pienso que es importante que los observemos y leamos atentamente, porque para nosotros como cristianos contemporáneos, es también fundamental
  • A partir del mismo Lucas, tenemos pasajes como: Lucas 11:5-8, Romanos 12:12, Efesios 6:18, Colosenses 4:2, 1 Tes 5:17. Todos estos pasajes y otros mas, son un ejemplo de que tan en serio tomaron los discípulos esta exhortación de Jesús.
  • Después de la ascensión de Jesús al cielo, los discípulos oraron en los momentos más difíciles de su inicio como movimiento. Hechos 4:24-31
  • Sin lugar a dudas, el llamado es a ser cristianos que oran, porque al orar establecemos inequívocamente nuestra dependencia de Dios. La oración es posible, por la existencia y Soberanía de Dios. La Iglesia debe orar, porque al orar mantiene su comunión con Dios y hace expresa su necesidad de Él. La oración es algo que necesita mantenerse y en algunos casos regresar al ámbito de nuestra cotidianidad y refrescarla. Un pueblo que no ora, una iglesia que no ora, un cristiano que no ora fácilmente desmaya. Mis queridos hermanos vivimos tiempos difíciles, tiempos que la verdad jamás pensamos que fueran a ser como son. Vivimos en una sociedad que nos quiere quitar lo más valioso que tenemos: Nuestra fe y devoción a Dios. Una sociedad marcada por el secularismo, y la banalidad. Que se burla de lo sagrado y de los valores más importantes como humanidad.  Una sociedad bien descrita por Pablo en Romanos 1: 18-31 y en 2 Timoteo 3:1-5. Necesitamos orar por no perder el ánimo y la confianza por causa de las cosas que vivimos a diario. Necesitamos orar unos por otros y porque el mensaje del evangelio se siga difundiendo. Pero necesitamos orar sin desmayar, porque fue a lo que exhortó Jesús a sus discípulos y por extensión a nosotros.
  • La parábola que Jesús cuenta a sus discípulos es relevante también para nosotros. Esta parábola y su enseñanza subsecuente es un tesoro doctrinal de labio de Nuestro Salvador para la iglesia contemporánea.
  • El cuerpo de la parábola es bastante sencillo. Jesús narra la historia de un juez en cierto pueblo, que no tenía temor de Dios, ni consideración por nadie. Una descripción bastante desconcertante y desalentadora para alguien que supuestamente debía impartir “justicia”. Por otro lado, está en el mismo pueblo una mujer viuda. En el imaginario de los discípulos evidentemente era una mujer desamparada, indefensa y vulnerable, sin nadie que la protegiera, ni familia que la apoyara. Lo único con lo que contaba era con su propia perseverancia y con la justicia de un juez injusto que le ayudara en contra de su adversario. Lo que cuenta Jesús es que por algún tiempo el juez se negó a ayudarla, pero ante la insistencia de la mujer finalmente decidió ayudarla. Un juez injusto terminó haciendo justicia a una mujer que lo requería. La paradoja es obvia. Y aquí es donde Jesús comienza su argumentación. El dice tengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. El juez injusto hizo justicia a pesar de su carácter. Esencialmente ante la insistencia de la mujer. Sin embargo, es el argumento que utiliza Jesús para poner convicción en sus discípulos. La pregunta de Jesús es retorica y la respuesta es obvia ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a el día y noche?
  • Jesús enseña a sus discípulos que deben orar sin desanimarse, fundamentalmente, porque el Dios al que oran, a diferencia del juez injusto, es un Dios Justo. La justicia de Dios es el primer argumento de Jesús para la relevancia de la oración en sus discípulos.
  • Grudem define la justicia o rectitud de Dios de la siguiente manera: La rectitud de Dios es el concepto de que el Señor siempre actúa de acuerdo a lo que es correcto y es en sí mismo a norma suprema de lo que es recto. Algunos pasajes que describen el  carácter justo de Dios son: Deuteronomio 32:4; Isaías 45:19
  • Si un juez indigno que no siente la obligación moral de hacer lo que es correcto, se rinde ante la persistencia de una pobre mujer indefensa ¡Cuánto mas no va a responder las oraciones de su pueblo! (Biblia de Estudio NVI)
  • De modo que la confianza en la oración no radica en algo especial en la naturaleza de la oración misma, sino, en el carácter de un Dios que es justo y que hará justicia a su pueblo que clama día y noche. La pregunta que se suscita aquí es: ¿En realidad su pueblo clama a Dios de día y de noche? Entiende la iglesia ¿Quién es el Dios al que ora? ¿Conoce al Dios al que ora? Definitivamente, es un llamado no solo a orar sin desanimarse, sino a conocer a Dios con profundidad en su Palabra.
  • La Biblia es clara por ejemplo en la dirección especifica de orar por nuestros gobernantes en 1 Timoteo 2:1-8. Esta es una dirección que debemos obedecer en virtud del carácter justo de Dios. El hará justicia por su pueblo que clama a el día y noche.
  • Debemos orar, por la iglesia, por nuestras familias, por la proclamación del evangelio. Efesios 6:18-20. La fe que persevera, es la que persevera en la oración, con la comprensión inequívoca de que quien está detrás de la oración es un ser justo y recto.

La segunda razón tiene que ver también con el carácter de Dios.

  1. La Fidelidad de Dios. Vv. 7b
  • La pregunta que hace Jesús aquí tiene que ver evidentemente con la fidelidad de Dios ¿Se tardara mucho en responderles? La respuesta a esta pregunta es obvia. La fidelidad de Dios es una razón poderosa para la oración. Dios va a responder las oraciones de su pueblo, porque Dios es fiel. Su carácter fiel es garantía para la oración.
  • Nyenhuis dice al respecto de la fidelidad de Dios: Un aspecto de la veracidad de Dios es su fidelidad. Dios cumple todas sus promesas y siempre es igual; no engaña. Por su fidelidad las cosas son como son y siempre lo serán. La fidelidad de Dios es la base de nuestra confianza y el fundamento de nuestra seguridad. Por ser Dios es fiel y verdadero, el gozo y la alegría nos son posibilidades reales.
  • La Palabra de Dios es absolutamente clara y enfática en cuanto a la fidelidad de Dios. En Números 23:19, 2 Samuel 7:28; Salmo 141:6
  • Grudem también dice al respecto: Se puede confiar en Él, y el jamás será infiel a los que confían en lo que él ha dicho. En verdad, la esencia de la verdadera fe, es tomarle la palabra a Dios y confiar en que hará lo que ha prometido.
  • A pesar de su carácter injusto, el juez de la parábola fue fiel a la petición de la viuda. Cuanto más nuestro Dios, un juez justo, será fiel a las promesas que le ha hecho a su Iglesia. La fe de nuestras oraciones, debe descansar en la fidelidad de Dios.

Y la tercera razón tiene que ver con el testimonio de Jesús.

 

  1. La Certeza de Jesús. Vv. 8
  • Adicional a las dos razones anteriores, tenemos el testimonio de Jesús. La certeza de Jesús, el Hijo de Dios, el Verbo Divino. La última y fiel revelación de Dios. Quien sí ha visto a Dios y lo conoce: El Hijo Unigénito que es Dios y que vive en unión intima con el Padre. Él le dice a sus discípulos: Les digo que si les hará justicia y sin demora.
  • El testimonio de Jesús es absolutamente importante aquí. El asegura con esta afirmación que Dios es justo y fiel y que en virtud de su naturaleza hará justicia a sus escogidos que claman a el de día y de noche.
  • Uno de los mejores argumentos que tenemos respecto, no solo a la existencia de Dios, sino a atributos del carácter de Dios como su justicia y fidelidad, es precisamente el hecho de que Jesús lo dice. Jesús es la revelación final de Dios, en estos días finales como dice Hebreos 1:1-3 nos ha hablado por medio de su Hijo. Se ha dado a conocer por medio de su Hijo y en la revelación que Jesús hace del Padre tenemos un testimonio verdadero. No solo por el testimonio, sino porque el testimonio y la certeza de Jesús provienen de alguien que es por naturaleza Dios y que vive en unión intima con el Padre y que evidentemente lo conoce y nos lo ha dado a conocer.
  • Jesús oró a su Padre, porque conocía a su Padre. De hecho el evangelio que más alusión hace a la vida de oración de Jesús es Lucas. Jesús mismo pasó mucho tiempo con Dios en oración, si Jesús dice que Dios hará justica y sin demora a sus escogidos, es la verdad. No hay lugar para la duda al respecto. Porque el testimonio de quien proviene es verdadero en virtud de su propio carácter. Nuestras oraciones, peticiones y ruegos están seguras en estas tres razones fundamentales.
  • Sin embargo como objetó Jesús, cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrara fe en la tierra? La respuesta a esa pregunta depende de la convicción que como cristianos adoptemos con respecto al dueño de la oración.
  • Es obvio que esta última parte de este versículo corresponde a la segunda venida de Jesús y sin lugar a dudas tiene que ver con la enseñanza del capítulo 17, con relación a la venida de Reino.
  • Es evidente que Jesús conecta la fe con la perseverancia en la oración. Por consiguiente la fe que persevera, es la fe que persevera en la oración. Sin una vida constante en la oración, perseverante en la oración es muy posible que la Segunda Venida de Nuestro Señor nos tome desprevenidos. Por eso Jesús es tan enfático en su pregunta. Lucas 21:36.

 

CONCLUSIÓN

La oración más que un aspecto en la vida de un discípulo de Jesús; tiene que ser la vida en un discípulo de Jesús.  La vida de Jesús, fue una vida de oración. Jesús oraba porque era la forma en que se vinculaba de forma directa con su Padre. Debemos orar por la misma razón. Un discípulo que no ora, en realidad no conoce a Dios, ni depende de Dios. La fe que persevera en la vida de un discípulo, es la fe que persevera en la oración.